La grave incertidumbre regulatoria y los continuos cambios legislativos, algunos de ellos retroactivos, han dificultado de forma exponencial la capacidad de financiación de los proyectos de energías renovables en España, ralentizando su crecimiento y destruyendo miles de puestos de trabajo.
Esta es una de las conclusiones a las que llega el Estudio Macroeconómico del Impacto de las Energías Renovables en la Economía Española en 2010 realizado por la consultora Deloitte para la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA). En este sentido, el informe destaca la importancia de que el próximo Gobierno valore el alto potencial de creación de empleo que tienen estas energías, considerando el alarmante índice de desempleo actual, sobre todo en el ámbito rural que es el más castigado por la crisis. Actualmente, el sector emplea a alrededor de 111.500 trabajadores.
Pese a la ralentización del sector, las energías renovables representaron en 2010 el 0,94% del PIB en España, con una contribución cercana de 9.998 millones de euros y un crecimiento del 8,3%. Esta cifra contrasta con la evolución negativa del 0,1% de la economía española en el mismo período y el crecimiento del 3% del sector energético en general, lo que demuestra su consolidación como uno de los motores económicos de nuestro país.
Las energías renovables no provocan déficit de tarifa sino un ahorro neto al sistema
A pesar de su crecimiento y contribución al PIB, en los últimos meses las renovables se están encontrando en España con grandes obstáculos por parte del Gobierno en forma de regulaciones y decretos, el último, el de la eólica. Y es que, en contra del mito del sobrecoste de las energías renovables para el consumidor, este estudio demuestra que las fuentes limpias suponen un ahorro neto al sistema (9.173 millones de euros de ahorro entre 2005 y 2010), entendiendo por tal la contabilización conjunta del efecto del abaratamiento del mercado diario y las primas recibidas. En este sentido, las energías renovables entran a precio cero en el mercado de la electricidad por lo que desplazan a unidades de generación convencional con coste marginal elevado, abaratando el precio final (en 2010, el abaratamiento efectivo del coste de la energía en el Mercado Diario de OMEL -Compañía Operadora del Mercado Español de Electricidad- fue de 4.847 millones de euros, o lo que es lo mismo, 21,92 euros por MWh). De este modo, si no existieran las renovables, el déficit de tarifa sería mucho mayor (24.582 millones de euros en el período 2005-2010).
Otro de los temas que analiza este estudio es la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, según el cual, sólo en 2010 las renovables evitaron la emisión de 32,3 millones de toneladas de CO2, traduciéndose en un ahorro cuantificable de 467 millones de euros en derechos de emisión y 160 millones de euros en gastos de asistencia sanitaria. Asimismo, la generación eléctrica renovable evitó la importación de 12,6 millones de tep (toneladas equivalentes de petróleo), valoradas en 2.302 millones de euros y equivalentes al 0,22% del PIB nacional.
Éste, el de las emisiones de CO2 evitadas, ha sido el único objetivo cumplido del Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010, puesto que el objetivo de cubrir con renovables un 12,1% de energía primaria no se ha conseguido (únicamente se alcanzó el 11,8%).
Ante este escenario, se hace necesario potenciar estas fuentes de energía limpias para, además de cumplir con la Directiva 2009/28/CE -reflejadas en el borrador de Energías Renovables 2011-2020-, poder generar empleo, reducir la dependencia energética de España e incrementar la competitividad de nuestro país.








