Las bolsas, mejor de papel

El Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino ha elaborado un calendario de eliminación de las bolsas de plástico de un sólo uso, una acción que se enmarca dentro del Plan Nacional Integrado de Residuos. El objetivo de esta iniciativa es lograr erradicar el uso de estas bolsas en 2018, a excepción de las destinadas a guardar pescado o carne.

Según Teresa Ribera, Secretaria de Estado de Cambio Climático, el objetivo es reducir el 50% de las bolsas comerciales de un solo uso a partir de este año y el establecimiento de un calendario de sustitución de plásticos no biodegradables y su prohibición progresiva.

Según datos del Ministerio, en España se distribuyen anualmente unos 13.500 millones de bolsas de plástico equivalentes a 98.800 toneladas. Estas cifras se traducen en un consumo por habitante de unas 300 bolsas de plástico al año. En el caso de las bolsas de papel, su consumo anual en España es mucho menor,  2.080 millones de bolsas equivalentes a unas 47 bolsas de papel o cartón por habitante al año.

La finalidad de reducir el uso de las bolsas de plástico es lograr una reducción de generación de los residuos derivados de dichas bolsas, que generan un alto impacto ambiental. Se necesitan grandes cantidades de energía para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo y tardan varios siglos en degradarse. Además, si las bolsas están serigrafiadas pueden contener residuos metálicos tóxicos.

Según Cicloplast, asociación española que agrupa a fabricantes y distribuidores de bolsas, Estados Unidos y la Unión Europea consumen el 80% de la producción mundial de las bolsas de plástico. En Europa, varios países han tomado también medidas para sustituir el plástico por otros materiales biodegradables. En Francia e Italia, todas las bolsas de plástico deben ser biodegradables desde el 2010 y en países como Alemania o Suecia el cobro de las bolsas de plástico está generalizado como medida disuasoria de su utilización.

La alternativa, bolsas de papel

La materia prima es sin duda el gran punto débil de las bolsas de plástico, ya que para su fabricación se necesita petróleo, un recurso no renovable, frente al papel, el recurso renovable y reciclable por excelencia.

En cuanto a descomposición y reciclaje del producto producido, las bolsas de plástico pierden de nuevo la partida, ya que tardan unos 400 años en descomponerse y sólo se reciclan en un 10% de los casos. Por el contrario, el nivel de reciclaje de las de papel asciende a un 54%, según datos de ADEME, la Agencia francesa del Medio Ambiente y Control de la Energía.



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